miércoles, 25 de septiembre de 2019

Encontro das aguas



El encuentro de las aguas es un fenómeno geográfico del Estado de Amazonas en Brasil, cercano a Manaus (su capital). 
 
Manaus


El Río Negro con el Solimoes (nombre originario del Amazonas en Brasil) avanzan paralelos por 6 kms sin mezclarse, tienen  diferente densidad, temperatura y velocidad. El uno es de aguas negras (he ahí su nombre) y el otro de aguas cafés arcillosas, en algunas partes del trayecto parece que el uno gana al otro, sin embargo se resisten a ser uno solo.
Encontro das aguas 2019


Mientras me envolvía con la magia de navegar en el río más caudaloso y largo del mundo pensé que muchas veces en la vida avanzamos como el Solimoes y el Negro.


Hay encuentros inevitables y las ganas de fundirse son infinitas, pero hay tantas incompatibilidades que aunque te obligues a avanzar kilómetros y kilómetros esperando que en algún momento puedan ser uno solo,  no pasa y te encuentras con un Amazonas que no da tregua porque es lo que es, porque ha vivido recorriendo, erosionando y sembrando desde que nace en los Andes, y entonces ( con ese afán que se compara a la terquedad)  aceptas ser el otro río, el que corre más lento, el que a veces entre orilla y orilla se cuela y le da un beso y por un momento parecen ser uno, pero metros más abajo vuelven a separarse, y entonces el Amazonas vuelve a  bramar y el Río Negro a alejarse, se acompañan, convergen pero nunca se mezclan.




Entre kilómetro y kilómetro te das cuenta que el encuentro es maravilloso pero que en esa parte de la Selva no se mezclarán, sin embargo "ríos" abajo aparecen nuevas aguas, blancas, rápidas que vienen de otras montañas, de otras latitudes, aparece un río que canta diferente y entonces es ahí cuando formarán el bajo Amazonas, que mucho, mucho más abajo pasará a ser parte del maravilloso Atlántico.

Llegando al Atlántico


Y ahí, lejos de casa, a más de 35 grados de temperatura, mientras pensaba en mi simple analogía, entendí las veces que he sido el Amazonas, las veces que he sido el Río Negro, entendí mi momento en la selva y continué mi camino agradecida con el universo y con la vida. Con 5 días más de navegar río abajo sentí la “saudade” pero también la alegría del encuentro y sí, fui feliz.


 En alguna parte del Amazonas, agosto/septiembre 2019.


 

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